martes

Unos cumbiancheros decididos, se llevan un valioso triunfo.

Vestido de amarillo, calcetas hasta las rodillas, el arbrito de cabellera blanca (tipo cebollón) presagiaba en la cancha una mala noche para los cumbiancheros. Al parecer ese color de vestimenta no solo seguía un patrón estético: El deseo de sobresalir le ganaba. Pero cumbiancheros salió con el único deseo de ganar, no cesó de luchar, de buscar ese gol que lo pusiera siempre cada vez un paso adelante, y aunque un señor de canas se mostró pretencioso con su silbato intentando imponer villanamente su autoridad, unos cumbiancheros decididos dejaron atrás los prejuicios que preceden a una colorida vestimenta, para poder alzarse con la victoria.

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