Mis pininos en esto de patear el balon, los hice defendiendo el arco, Jorge Campos se convertia en un idolo mundial y ser arquero era deseable para cualquier niño, en ese entonces mi hermano mayor tenia una tienda de deportes y encontrar un buen atuendo o unos buenos guantes para portero no me fue dificil, jugaba en un equipo llamado Canarios que militaba en una liga de categoria Moruzas, no tenia miedo a lanzarme a sentir ese recio suelo empolvado ademas de que siempre fui muy decidido al momento de salir por el balon. Eh jugado en casi todas las posiciones, pero la posicion de guardameta tiene una mistica especial, una esencia unica que pense que nunca mas la volveria a sentir, me equivoque.El equipo se junto para la charla final antes de que diera inicio el cotejo, lo mas pedido fue entrega, no aceptar ni una bola por perdida y no dejar jugar al equipo contrario, pegados como sanguijuelas, Los Cumbiancheros entendieron la situacion a la perfecion, en todo momento estuvimos arriba en el marcador ademas de que el equipo contrario solo habia encontrado nuestra porteria con pelota detenida, nunca los dejamos acomodarse en la cancha y eso los hizo caer en la desesperacion. Empezamos el segundo tiempo con ventaja de un gol, sabiendo que necesitaban empatar para arañar ese pase a los cuartos de final, el equipo contrario se fue el ataque con todo lo que tenia, se desboco, desenfrenademente busco nuestra porteria, y en su cegada ambicion por anotar, uno de los 14 tobillos que cumbiancheros utiliza para enfrentar cada batalla, cayo en combate. El dueño de ese tobillo, no era si no que el cancerbero cumbianchero, Hector Soto; en el momento de la lesion, todo se convirtio en confusion, Cumbiancheros no contaba con portero suplente, y el nerviosismo se apodero por completo de la situcacion, en un momento de algidez, tome los guantes dispuesto a recordar viejos tiempos.
El marcador termino 3 vs 2 y logramos el ansiado pase a cuartos de final, el equipo jugo a la perfeccion y no tuve ninguna jugada de peligro que defender, pero en el momento que ingrese, parecia que habia comido un bocado de arena, la boca la sentia seca, y la tenia; en esta posicion los gritos se sienten diferentes, mas personales, "no hay portero", "tirenle, no para nada", por unos intantes me llegaron unas ganas de llevarme el indice a la boca y con un movimiento mandarlos a callar, pero recorde que los valientes calladitos y muertos en la raya.





No hay comentarios:
Publicar un comentario