martes

Año nuevo, los cumbiancheros ganan de nuevo.

El amor a la camiseta se a perdido poco a poco con el pasar de los años, ese amor incondicional, ese amor en el que esta primero el equipo que tu propia integridad física solo por la sensacion de sentirte parte de un conjunto, de unos colores, de una afición; a estas alturas donde la globalizacion arrasa con todo, hasta con el fútbol, en la cancha ruedan primero los papeles que un balón, parece que el precio de una pierna, a devaluado el podértela romper por ese amor. Jorge Pizano tiene un mes de haberse operado la rodilla izquierda, y una semana de haber dejado las muletas que lo ayudaban a caminar, aun así sintió preciso que tal vez podía tener la oportunidad de jugar cinco o diez minutos; minutos que la directiva los vivió como una eternidad preocupada por el bienestar físico del jugador. Jorge "el cañones" Pizano tuvo dos disparos a la portería, uno de ellos hizo retumbar el poste izquierdo. Al terminar el encuentro se le vio feliz, y como no, su equipo gano, y su rodilla seguía con vida, y no es que le preocupe tanto su rotula izquierda, si no que sabe que el próximo partido es el lunes a las 10:00 y pretende no perderselo. Después del partido, los cumbiancheros fieles seguidores de las tradiciones mexicanas, partieron la famosa rosca de reyes; despues del convivio poco a poco se fueron retirando del lugar, Jorge lo hizo, aun enfundado en la piel dorada de los valerosos cumbiancheros, la cual, no creo que se la quite en toda la semana, pues por lo visto la lleva pegada al corazón.

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